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Soy una persona confiada: en mi trabajo me reconozco capaz, valiosa, fuerte. Pero desde que estoy en esta relación, algo cambió. Estoy dudando de todo”     Relatos de una consulta en terapia. 

Me descubro revisando cosas que antes no revisaba, dudando de lo que digo, buscando señales y comprobando que todo esté bien, como si algo en mí estuviera en alerta constante para asegurarme de que no me vean la cara o no me vayan a dejar”.   Relato de una consulta en terapia.

“No me gusta sentir esta ansiedad y este miedo de perder lo que tengo con esta persona. No me gusta esta versión mía que se cuestiona si es suficiente, que intenta anticipar lo que la otra persona piensa o necesita para no equivocarse.”   Relatos de una consulta en terapia. 

“A veces siento que mi seguridad se quedó fuera de esta relación. Es como si al enamorarme abriera la puerta a muchos peligros. Es absurdo porque anhelo una relación bonita, pero no sé qué me pasa que no puedo estar tranquila”   Relato de una consulta en terapia. 

Si alguno de estos pensamientos te resulta familiar, este artículo es para vos. Muchas personas que se sienten confiadas en distintos ámbitos de su vida —que toman decisiones con firmeza, que son resilientes y que parecen tener una fortaleza inquebrantable— se encuentran dudando de sí mismas cuando entran a relaciones afectivas.

Esto no significa que hayan perdido su confianza, ni que estén fallando en sus relaciones. Lo que ocurre es que los vínculos afectivos pueden detonar memorias emocionales vinculadas a la historia relacional de cada persona. Historia que puede alojar secuelas de traumas relacionales, y con ello, activar mecanismos de protección –patrones de relación– para protegerse de no sufrir.

Trauma relacional y la inseguridad en tus relaciones.

El trauma relacional tiene un impacto profundo en la manera en que nos vinculamos en la adultez.

¿cómo identificamos si hay o no secuelas de traumas relacionales?  Aquí te dejo algunos indicadores:

    • Muchas personas crecieron en contextos donde experimentaron negligencia emocional, en los que sus necesidades afectivas fueron minimizadas o ignoradas.
    • Otras vivieron en entornos donde predominó el rechazo, el abandono o la falta de acompañamiento emocional por parte de las figuras de afectos principales.
    • También hubo quienes crecieron en sistemas familiares con dinámicas difíciles: sin límites claros, con caos, conflictos constantes, comunicación hiriente o escasa, y con poca o nulas estrategias para la regulación emocional.
    • En algunos casos, además, existió manipulación emocional, control excesivo, abuso físico, emocional o sexual. En este contexto, de quienes esperabas que te brindaran cuidados y amor, lo que generaron fue dolor y traición.

    Una pausa, respira -inhala…exhala –  y conecta: ¿Te identificas en algunos de esos indicadores?

    Es comprensible que en alguno de esos contextos, hayas instalado una profunda dificultad para confiar en los vínculos afectivos y que reconozcas tu valor y lo suficiente que eres para merecer amor sin tener que sacrificar, luchar o huir constantemente en el amor.

    Tu historia relacional – sea que cumplas con uno o varios factores arriba mencionados- activa mecanismos de protección en tus relaciones para prevenir que te lastimen como lo hicieron en el pasado.

    Por eso, entre más importante se vuelve alguien en tu vida, más probabilidad hay de que se activen estos detonantes emocionales -Respuestas automáticas lideradas por tu sistema nervioso autónomo-. Porque quizás en el registro de tu sistema nervioso, amar puede significar exponerse a perder, a que no te quieran, que se aprovechen de vos, a la traición, al abandono, al rechazo, a depender emocionalmente o no ser suficiente. 

    El trauma relacional no solo se aloja en la memoria cognitiva, sino también —y con mucha fuerza— en el cuerpo, en el sistema nervioso autónomo que se encarga de tu supervivencia, detectado el peligro y actuando inmediatamente frente a este con respuestas reactivas.

    Desde la comprensión de la neurobiología del trauma, Deb Dana en su libro Teoría polivagal en terapia nos muestra que el sistema nervioso no distingue entre el peligro pasado y el presente cuando percibe señales de riesgo similares a las del trauma.

    Es decir, la sensación de alerta puede aparecer no porque la relación actual sea realmente peligrosa, sino, porque el cuerpo recuerda el dolor de un amor que alguna vez hizo daño. Así, aunque la mente adulta entienda que estás a salvo, el cuerpo reacciona en modo “cuidado”, como si amar todavía implicara riesgo.

    **Nota. Hay relaciones que no son seguras, que no se trata de exageración, sino, de la realidad. Es importante diferenciar cuando el riesgo se activa por los comportamientos de la persona con quien te estás relacionando y cuando es por las respuestas del trauma que te comenté anteriormente.

    Esta distinción es muy necesaria para no caer en trampas relacionales que pueden poner en riesgo tu bienestar.

    Entonces, es comprensible que la confianza que te sostiene en tu vida cotidiana tambalee dentro de una relación. Porque los vínculos afectivos tienen la capacidad de tocar lo más vulnerable, porque es allí donde surgen nuestras ganas genuinas de conectar, amar y confiar… y también, donde habitan las heridas más dolorosas de nuestra historia relacional.

    Señales de que estás perdiendo confianza dentro de la relación.

    • Empiezas a dudar de tus decisiones,

    • Necesitas más validación externa,

    • Revisas cada acción tuya y de la otra persona, y tratás de anticiparte para mantener todo bajo control.

    • Te cuesta mostrar lo que sientes por miedo al juicio o al rechazo.

    • Dejas de actuar desde tu autenticidad para complacer.

    • Postergas tus necesidades, justificando que es un sacrificio necesario por la relación.

    • Negocias límites que antes eran inquebrantables.

    • Sientes ansiedad cuando no tienes certeza de lo que la otra persona piensa o hace.

    • Cuando están juntas o juntos todo parece estar bien, pero al separarse aparece la inquietud, las dudas y el miedo.

    Todo esto activa en vos una necesidad de control, hipervigilancia y búsqueda de seguridad en el intento de tu sistema nervioso para protegerte del dolor que alguna vez viviste. Sin embargo, en ese esfuerzo por no sufrir, terminas perdiendo conexión con vos.

    Esto puede indicar que la confianza interna no se pierde únicamente por estar en una relación; se pierde cuando dejamos de mirarnos, de escucharnos y de comprendernos porque eso nos desconecta.

    **Tu centro de seguridad sos vos.

    Estrategias para recuperar la confianza sin renunciar al amor

    Para recuperar la confianza implica sanar la historia emocional que te hace dudar. Quiero que tengas muy presente que no se trata de falta de amor propio, ni de una falla personal.

    En este contexto, dudar es una señal de que una parte interna tuya anhela cuidados, atención y que tiene miedo de ser lastimada así como una vez pasó. Aquí te dejo algunas recomendaciones para que el amor deje de sentirse como una amenaza:

     

    1 . Volver a vos antes que a la otra persona es un paso esencial.

     

    Las relaciones pueden ser escenarios para sanar secuelas del trauma relacional, y por eso es importante poner intenciones para lograr relaciones sanas y seguras, pero no todo se necesita centrar en eso, porque la seguridad también se construye cuando logras conexión segura con vos.

    Suele ayudar mucho la escritura a modo journaling. Te dejo preguntas guías que te ayuden a conectar a través de la escritura (Si no eres de escribir, te ayudaría hacerlo al menos una vez a la semana):

    • ¿Qué necesito hoy para acercarme a mí?
    • ¿Qué quiero que me sostenga emocionalmente hoy además de mi pareja?
    • ¿Qué acción me recordará hoy el orgullo y la confianza que siento por mí?

    2. La seguridad también se cultiva desde el cuerpo.

    Tu sistema nervioso necesita registrar experiencias distintas a las del peligro. Respira, camina, canta, baila, déjate abrazar, escuchar; vuelve a tu presente.

    Te recomiendo hacer una lista de acciones que te ayudan a reconectarte con vos cuando sientas que la inseguridad se presenta.

    Por ejemplo, si los pensamientos sobre la relación te quitan paz, ¿qué te ayudaría a salir de ese bucle mental? 

    Sí sientes que en tu relación hay señales de abusos invisibles que te desestabilizan emocionalmente, ¿A quién de tu red puedes acercarte para dejarte acompañar, escuchar y abrazar? Así te ayudes a conectar con la confianza y ganar claridad de lo que necesitas hacer con la situación de tu relación. 

    3. Cuestiona tus creencias sobre el amor para identificar qué patrones limitan tu confianza cuando estás en relación.

    Preguntas guía:

    • ¿Qué aprendiste sobre lo que “debías” hacer para merecer cuidado?
    • ¿Qué aprendiste sobre el amor en tu sistema familiar?
    • ¿Desde dónde te estás relacionando hoy: desde tu ser adulta o desde los mecanismos de protección activados por tu pasado?
    • ¿Estás eligiendo desde las secuelas del trauma relacional o desde la conciencia del amor que mereces hoy?

    4. Reconocer tus límites es un acto de amor, no de egoísmo.

    Decir lo que necesitas, lo que no quieres o lo que te duele. Esto no te pone en riesgo, te mantiene en tu dignidad y seguridad.

    Un límite no destruye relaciones; construye puentes hacia vínculos más sanos.

    5. Toma decisiones desde el cuidado, no desde el miedo.

    Cuando los miedos se presentan, antes de actuar detente un momento para responder esta pregunta: ¿en este momento lo que quiero hacer o decir me cuida o me desconecta de mi seguridad?

    Recuerda que cuando respondes desde el miedo, dejas de verte y eso te aleja de tu confianza.

    6. Fortalece tus espacios de crecimiento individual

    ¡Fundamental!

    Invierte tiempo de calidad en tus vínculos de amistad, en tus proyectos personales, en los momentos de disfrute y en los hábitos que nutren tu crecimiento.

    Para reconocer el amor sano, tu sistema necesita registrar nuevas formas de amar que no refieran peligro. Date la oportunidad de ser la primera persona que te brinda ese amor bonito.

     

    7. No minimices tu necesidad de ayuda.

    Deja de cargar con  secuelas de un trauma relacional que no elegiste.

    La terapia puede ser un espacio seguro para sanar lo que hacen tambalear tu seguridad y confianza cuando amás, y así dejar de acudir a mecanismos de protección que hoy -en tu relación de adulta/o- ya no te protegen.

    No perdiste tu confianza: está ahí, bajo las capas del dolor. Amar no debería implicar sacrificarla.

    Si una parte tuya tiene miedo o duda, no estás fallando; estás protegiendo tu vulnerabilidad frente al deseo de recibir amor sin sufrir.

    Puedes construir relaciones seguras sin abandonarte. Puedes amar sin dejar de elegirte. Y puedes aprender a confiar de nuevo; en vos y también, en el vínculo afectivo que decidas participar.

    Si esta lectura despertó en vos una conciencia emocional o si crees que necesitas acompañamiento terapéutico para fortalecer tu confianza interna, mientras nutres relaciones sanas, escríbeme. Puedo acompañarte en tu proceso.

    Con presencia y cariño,
    Sandra Moncada
    Tu Psicóloga de confianza

    Acompañamiento especializado en trauma relacional, vínculos y bienestar emocional.

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